La máscara europea del momento de la conquista, más que mágico-religioso, era el de un disfraz propiamente dicho. En la vieja tradición de la conquista española se empleaban máscaras para los diversos bailes de Moros y Cristianos.
El Baile o Danza de la Conquista, que no es sino un trasplante del mencionado Baile de Moros y Cristianos de América, trata de explicar objetivamente parte del proceso de cambio en la religión de los indígenas provocando por la conquista y la evangelización.
Los bailes indígenas persistieron en la época colonial, si bien disminuidos por el celo religioso español, o escondidos cautamente bajo vestimenta cristiana.
Esta clase de bailes ofrecen un claro ejemplo de persistencia de ritos paganos en el período colonial, incluso con alusiones a sacrificios humanos. Tenemos asimismo la referencia de la prohibición de una danza similar, llamada del TUM. Igualmente, el Palo Volador se practicaba en diversas regiones, y tanto Landívar en su Rusticatio mexicana como Clavijero en su Historia antigua de México.
Una de las mejores tradiciones de las artes plásticas guatemaltecas, como lo es la imaginería religiosa, indudablemente dio la experiencia y la sensibilidad necesarias para magníficos logros en la hechura de las máscaras de madera.
A principios de siglo XVII Fray Tomás Gage describe ciertas danzas indígenas si bien no mencionar claramente máscaras. La danza principal que se practica entre ellos se llama toncontín. los indios que deben bailarlo son lo menos treinta o cuarenta, según el tamaño del pueblo, todos están vestidos de blanco y los ayates están bordados de ceda o plumas o adornos con un buen algodón, además llevan en la cabeza un ramillete pequeño de plumas o bien una especie de casco.
Tienen además en la mano un abanico de plumas y además en el pie tienen en forma de unas pequeñas alas; algunos llevan zapatos otros no. Cuando bailan gritan y hacen gran ruido hablándose unos con los otros, como en una comedia unos hablan de una cosa otros hablan de otra. Todos están disfrazados en bestia, unos tiene pieles pintadas en forma de león, tigre, lobos etc. y teniendo en la cabeza gorros hechos como la cabeza de estos animales.
El historiador guatemalteco Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán también describe varias danzas entre ellas el Palo Volador, que dice haber visto en Escuintla, pero su principal referencia es El Volcán, que consistía en una rememoración de la sublevación de los reyes Sinacam y Sequechul contra los españoles.
Este baile con tan complicadas situaciones escenográficas parece haberse realizado desde la época bastante temprana en el siglo XVI y persiste por lo menos hasta mediados del siglo XVIII.
La Danza de la Conquista parece haber sido preparada por los españoles para que fuera para los naturales como un mecanismo de afirmación del proceso de colonización.
A principios del siglo XVIII, hacías 1704, Fray Pantaleón de Guzmán, OFM en su obra "Compendio de hombres en lengua cakchiquel" nos habla de varios términos interesantes referentes a las mascaras y danzas y nos dice que Ahxahol significa el bailador y Qon, la mascara; también Xahbal Xahch vach quiere decir el danzante o regocijador, y Xahbal Xanch, el baile o danza.
Las máscaras de mayólica de las fuentes, tan abundantes en Guatemala y los disfraces de "gigantes y cabezudos", donde toda la personase enmascara debajo de la armazon de los personajes.





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